Critica del concierto de Greg Dulli + Manuel Agnelli en BARTS (Barcelona) el 24 de Febrero de 2016La mas completa agenda de conciertos y bares, asi como la biografia y discografia de los principales grupos que tocan en Barcelona.
    

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Greg Dulli + Manuel Agnelli
Sala Barts
24/02/2016

Texto: Fernando Poveda
Foto promocional

¡Quién nos iba a decir 10 años atrás que el antiguo¬ cantante de Afghan Whigs se iba a convertir en un habitual de nuestros escenarios! Tras su esperada visita del pasado año aprovechando el renacimiento discográfico de la banda con la que tocó el cielo compositivo en los ’90, esta vez volvía en solitario bajo un formato más íntimo, aunque no carente de la intensidad que le es innata al vocalista. “An Evening With Greg Dulli” no supone nada nuevo, varias veces ha presentado este tipo de show y bastante similar fue su actuación en la pequeña Sidecar o anteriormente con Lanegan en su época Gutter Twins, pero nos demuestra que el hombre se ha embarcado en una especie de “never ending tour” combinando y/o alternando sus diversos proyectos y constatando lo que suele afirmarse respecto a que para sobrevivir hoy en día, nada para el artista como girar constantemente. Más si cabe cuando se sigue en plena forma y se ha alcanzado un cierto status (pocos de aquellos héroes de los primeros noventa pueden decir lo mismo); no en vano, su actuación ha sido encuadrada dentro del Guitar BCN 2016.

Ejerció de telonero Manuel Agnelli, líder de Afterhours y puntual colaborador de Dulli, en un show algo frío dado el poco público, sentado, y lo poco que se controla al italiano por estos lares. Acompañado por un encuerado violinista, fueron sus potentes y desgarradas cuerdas vocales las que condujeron la poco más de media hora de bolo, con su cover del “Lilac Wine” que recuperó Jeff Buckley en su día, y la versión italiana de “My Time Has Come” de los Twilight Singers como focos de atención. De Dulli era de esperar que se centrara de vuelta en su cancionero al margen de los Whigs, pero fue una solemne “If I Were Going” la que inició su set por sorpresa, el tema que abría “Gentlemen” nos situaba súbitamente en los años oscuros de quien ha deambulado entre pasiones y excesos y ha salido victorioso. Temas con aroma soul-rock como “Underneath The Waves”, “Martin Eden” o “Papillon” de su época con los Singers tomaron el relevo, con la impoluta voz del maestro estremeciendo a los fans que, con el culo pegado al asiento, disfrutaron la velada dentro de un silencio contenido. La oscuridad de “The Body”, de su época con Lanegan, llevó a la inevitable “Step Into The Light”, otro de los momentazos de su legado con los Whigs.

Aunque sin batería, la banda se las arregló para plasmar los diversos arreglos que los temas necesitan, y de este modo, del trío inicial (con el inseparable Dave Rosser cubriendo con su guitarra), el personal iba entrando y saliendo hasta un máximo de cinco músicos cuando se añadían los dos teloneros. Continuó repasando su catálogo, como en su recurrente revisión del clásico de Nina Simone “Black Is The Color Of My True Love’s Hair” o en otra que no le había oído, “My Funny Valentine”. Con Greg y Manuel alternando el teclado con las seis cuerdas, hicieron parada en “Do To The Beast” para regalarnos la sentida “It Kills” o “Can Rova” antes de aportar nervio con “Forty Dollars” o, sobretodo, con “Summer’s Kiss”, en la cual el público no pudo evitar alzarse, levantar los brazos y corear con el intérprete uno de sus temas bandera. El continuo ir y venir de músicos no restó dinamismo al recital, en el que incluso un espontáneo se subió al escenario a repartir lo que pareció una maqueta a cada uno de los músicos, perplejos con la situación: “First time I see this”, que diría Mr. Dulli.

Ya en los bises, sentado al piano presentó la nueva “The Spell” antes de recurrir a “Candy Cane Crawl” y “Teenage Wristband”, habituales cortes cuando recurre al cancionero de los Singers. Para el final, sólo y acústica en mano, era de esperar el homenaje a Bowie, aunque me costó ubicar una “Modern Love” bastante cambiada. Al parecer, no consiguió acabarla a su gusto con los Whigs, y el reciente fallecimiento de Ziggy le hizo rematarla para esta gira en solitario; resultando así una versión más cruda, que finiquitó la noche en todo lo alto, con un bonito homenaje. El constante peregrinaje del artista por aquí, ha hecho que quizás no exista la misma expectación o interés ante cada nueva convocatoria, pero los que somos fans a muerte de este hombre, aprovechamos cada oportunidad de deleitarnos con una voz que no ha perdido ni una pizca de vigor y sensibilidad. Hasta la próxima cita, veremos con qué nos sorprende el de Ohio.

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