Critica del concierto de Saxon + ‘77 + Girlschool en Razzmatazz sala 1 (Barcelona) el 18 de Diciembre de 2016La mas completa agenda de conciertos y bares, asi como la biografia y discografia de los principales grupos que tocan en Barcelona.
    

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Saxon + Girlschool + '77
Sala Razzmatazz 1
18/12/2016

Texto: Fernando Poveda
Cartel promocional

La muerte de Lemmy hace ya un año nos privó del potentísimo line-up que conformaban Motörhead más las dos bandas inglesas que nos ocupan a primeros del 2016, y dejó a muchos fanáticos del heavy metal clásico con el tícket en la mano. Ahora, ya a finales de este 2016 y como excusa para presentar el venidero Rock Fest 2017 (Aerosmith, Deep Purple, etc.), Rock’n’Rock añade a los locales ’77 para resarcirnos a todos y presentar un completísimo bolo a prueba de bombas. Inevitablemente, el nombre de Mr. Kilmister fue nombrado en las tres actuaciones y su halo sobrevoló el recinto durante las casi 5 horas en las que los riffs afilados y los vertiginosos solos se apoderaron de un público que no falló, casi llenó; y es que nada como un concierto de heavy-rock para disfrutar del ambientazo y de la energía latente en todo momento.

A las 19,00 horas ya estaban los barceloneses ’77 dando caña con su sonido aún deudor de AC/DC, aunque con un espectáculo muy profesional y cuidado que les hace lograr la complicidad incluso de los más exigentes. Era la primera vez que los veía con los nuevos bajista y batería, quienes a pesar de su juventud dieron la talla de sobras, incluido solo de este último, y calentaron la sala con su hard-rock que te propulsa e incita a beber y berrear. Los hermanos Valeta siguen exudando actitud y diversión, con un LG al que le faltó escenario, y con Armand como maestro de ceremonias, requiriendo la participación del público en la final “We Want more Rock’n’Roll” y perfilando un show que mira directamente a los de los grandes del género, a pesar de los 40 minutos de los que dispusieron.

Las entrañables Girlschool aparecieron acto seguido destilando simpatía y ese talante hooligan que nos recuerda a los tiempos de la NWOBHM, con un recital que fue de menos a más y que fue pillando el tono a medida que llegaron los clásicos, algo que agradeció la gente, que también fue mostrándose más efusiva y participativa en el tramo final. Con las sempiternas Kim McAuliffe y Enid Williams compartiendo tareas vocales, alternaron temas de su reciente “Guilty as Sin” (“Take it like a Band”), con otros de su discografía como “Hit and Run” o “C’Mon let’s Go”. Recordaron a Dio antes de atacar “I Spy”, o finiquitaron con “Emergency”. Sobriedad y garra rockera con el sonido de los de Lemmy subyaciendo durante casi una hora, y las londinenses mostrando sus tablas y su solvencia en directo.

El espectáculo de Saxon ya venía anunciado como algo especial, el águila cubriría las espaldas durante la velada, y ello reforzó la magnitud del evento, con unos Saxon que disfrutan de su status y de un estado de forma mayúsculo. Finalizando la gira de “Battering Ram”, abrieron con la homónima, con la imponente presencia de los casi dos metros de un Biff Byford como foco de atención, pletórico a sus 65 años. Paseándose arriba y abajo por el escenario, el mítico cantante ejerció de maestro de ceremonias mientras iban cayendo piezas de envergadura como “Never Surrender”, “Heavy Metal Thunder” o “Strong Arm of the Law”. El superviviente Paul Quinn, en un discreto segundo plano y con ese aura de viejo pirata, avasalló con una tormenta de riffs que conjugan a la perfección con la siempre épica voz de Byford, secundado también a las seis cuerdas por un preciso y efectivo Doug Scarratt. El vocalista agradeció la devoción con que la parroquia barcelonesa lo trató en todo momento, ambiente de gala, e incluso nos dio a elegir temas de un repertorio en el que no faltaron “Ride like the Wind”, la coreada “Solid Ball of Rock” o “The Eagle Has Landed” con el águila iluminada. Problemas familiares impidieron contar con “Nibbs” Carter a las cuatro cuerdas, aunque un sustituto de última hora cumplió el expediente aportando solidez junto a la batería de un Nigel Glockler al que solo pudimos intuir, escondido como estaba tras el enorme kit.

Entre cerveza y cerveza, las gargantas no se enfriaron cuando hubo que cantar “747 (Strangers in the Night)”, “Stand up and Be Counted”, “20.000 FT”, “And the Band Played on” o una “Ace of Spades” en honor al amigo caído. Los headbangings y saltos aeróbicos del vocalista nos condujeron hasta “Wheels of Steel” antes de un par de bises donde “Crusader”, “Denim and Leather” y una final “Princess of the Night” hiper-emotiva, con Quinn tocando la intro junto a su viejo aliado, completaron dos horas de puro heavy-metal. No hubiera estado mal que se hubieran marcado “Motorcycle Man” también, pero ni un pero se puede poner a unos Saxon que estuvieron a tope, dieron todo a sus fans y demostraron que nada se puede equiparar a un concierto de la vieja escuela. Una vez más, vinieron, vieron y vencieron.

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